Padre e hijo fueron asesinados por su vecino en una zona rural de São José dos Pinhais, en el estado de Paraná, al sur de Brasil, el sábado 6 de diciembre. De acuerdo con información difundida por la emisora Ric RECORD, las víctimas —Claudecir Costa Lima, de 52 años, y su hijo Felipe Willyan Cardoso, de 17— fueron atacadas con arma de fuego. Ambos alcanzaron a ser trasladados a un hospital de la región, pero fallecieron a causa de la gravedad de las heridas.
El ataque armado.
Según la Policía Civil, el vecino Paulo Cesar da Silva pasó el día practicando tiro al blanco y, por la noche, se dirigió a la vivienda de una familia cristiana a bordo de un camión. Al llegar, llamó a las víctimas desde la puerta, regresó al vehículo para buscar una escopeta y se ubicó en la parte trasera del camión. Cuando Claudecir salió de la casa para atenderlo, Paulo le disparó. Acto seguido, Felipe se acercó a la ventana para verificar lo ocurrido, fue alcanzado por un segundo disparo y cayó dentro de la sala.
Otros familiares lograron refugiarse dentro de la vivienda, mientras el agresor escapaba en el camión. La madre de la víctima, Rosimari Costa Lima, relató entre lágrimas que intentó auxiliar a su hijo sin percatarse inicialmente de que había sido baleado. Señaló que él caminó con dificultad hacia el cuarto de su hermana, donde advirtió que su camiseta estaba cubierta de sangre. Yo le decía: Hijo, por el amor de Dios, no dejes a tu madre. Permaneció a su lado hasta sus últimos momentos, que ocurrieron rápidamente.
Sospechas de intolerancia religiosa.
Al intentar socorrer a su esposo, Rosimari vio a la esposa de Paulo en el portón de la vivienda. Según él, preguntarle el motivo de lo ocurrido, ella respondió que Paulo no simpatizaba por ser creyente, y que posiblemente existía resentimiento al tratarse de una familia unida. El delegado Fábio Machado confirmó que, de acuerdo con los testimonios recabados, el sospechoso manifestaba rechazo hacia la familia por ser cristianos. La familia de Claudecir se había mudado al barrio aproximadamente dos años y medio antes, y los conflictos con el vecino comenzaron en la primera semana, cuando Paulo mató al perro de la familia.
“Yo estaba lavando los platos cuando él llegó armado y entró en nuestro patio, visiblemente alterado, gritando ven a ver, ven a ver. El perro venía detrás de mí y él le disparó, matándolo en el acto». El martes 9, Paulo César da Silva se entregó en la comisaría de São José dos Pinhais, acompañado por su abogado, y confesó el asesinato del padre y el hijo. En su declaración, alegó desavenencias de larga data con la familia y afirmó haberse sentido provocado porque Claudecir estacionaba vehículos cerca de su propiedad. No obstante, la Policía Civil rechazó esta versión de los hechos.
Rechazo a la versión del acusado.
Por un motivo carente de toda razonabilidad, el imputado ejecutó a las víctimas. «No resulta razonable que una persona dispare contra otra únicamente porque estaciona un vehículo frente a una chacra», afirmó el delegado Fábio Machado. Asimismo, se comprobó que el acusado no mantenía ningún tipo de comunicación con las víctimas. Testigos declararon que, desde que el imputado dio muerte al perro de la familia, las víctimas comenzaron a temerle y dejaron de mantener cualquier contacto con él.
El sospechoso afirmó que temía a Claudecir y lo describió como una persona agresiva con supuestos vínculos con individuos violentos; sin embargo, la investigación policial no halló evidencias que respalden esas afirmaciones. Por el contrario, la víctima no registraba antecedentes penales y era descrita como un hombre pacífico, religioso y agricultor, sin elementos que justifiquen el temor alegado.
Investigación en curso y reacción social.
Machado indicó que aún no existe confirmación oficial de que el crimen haya sido motivado por intolerancia religiosa, aunque esta hipótesis forma parte de las líneas de investigación. La familia sostiene que el ataque estuvo dirigido contra su fe. Tras rendir declaración, Paulo fue liberado mientras continúan las diligencias, decisión que incrementó la indignación y la sensación de inseguridad entre la comunidad evangélica de la región.
Fuente: Aepmp News




