Un ex travesti brasileño que vivió atrapado en la adicción al crack y en la prostitución hoy se desempeña como Pastor y predicador del Evangelio, tras afirmar que tuvo un encuentro con Jesucristo mientras leía la Biblia en prisión. Cleiton Lima, de 46 años, resume su historia de transformación en una frase que, según él, define su vida actual: «Jesús sigue cambiando historias».
Infancia marcada por la vulnerabilidad.
Cleiton nació y creció en una familia de escasos recursos en Ceilândia do Sul, en la periferia del Distrito Federal. Durante una prédica en una iglesia, compartió su testimonio: «Hace 18 años Jesús entró en mi vida. Fui travesti y adicto al crack durante más de diez años. Estuve detenido en cinco ocasiones en Brasilia, Goiânia, Vitória y Belo Horizonte. En la penúltima detención pasé un año y siete meses, y ¿saben qué aprendí? Que cuando Jesús entra en la vida de una persona, la historia nunca vuelve a ser la misma».
A los 8 años comenzó a ir a la iglesia buscando refugio de la violencia que sufría en casa, allí fue abusado por un obrero. A los 13 años empezó a prostituirse y luego a aplicarse hormonas para modificar su cuerpo, se entró plenamente en el mundo del travestismo y el consumo de drogas. Tras ser encarcelado por primera vez en Goiânia, prometió a su madre que cambiaría de vida. No obstante, al recuperar la libertad regresó al mismo estilo de vida. Más tarde reconocería: «Mi punto débil era el dinero. Vivía una vida de ostentación y falsas ilusiones».
Un accidente que marcó un antes y un después.
Recibió una invitación para asistir a la inauguración del hotel de un amigo travesti en Espírito Santo. Al día siguiente, este realizaría una aplicación de silicona y solicitó apoyo a algunos conocidos. Cuatro travestis viajaban en el automóvil cuando, al tomar una curva a 120 km/h, sufrieron un grave accidente: el vehículo salió de la vía, atravesó una plantación de café de más de un metro de altura y cayó al río Doce. Como consecuencia, uno falleció por traumatismo craneoencefálico, otro murió ahogado, el tercero quedó parapléjico y el cuarto sobreviviente es hoy predicador.
Luego se alejado del Señor y fue nuevamente encarcelado en Belo Horizonte. «Nunca he visto un lugar donde se tema tanto a la Palabra de Dios como en una cárcel; allí, incluso los más peligrosos guardan silencio cuando Dios habla». En ese período intentó quitarse la vida en tres ocasiones, pero sostuvo que Dios lo preservó con un propósito: anunciar que Él sana, salva y restaura, transformando incluso a un travesti en predicador, su vida dio un giro definitivo tras la lectura de un pasaje bíblico que lo marcó para siempre.
Prisión, desesperación y encuentro con la fe.
Meditaba diariamente en el Salmo 27 y fue marcado por el versículo 10: «Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá. En Instagram resumió su proceso de transformación así: Lo que muchos llamaron el final, Dios lo convirtió en un nuevo comienzo. Donde hubo adicción, Jesús trajo libertad; donde hubo identidad quebrada, reveló verdad; y donde hubo prisión, abrió camino y propósito. Hoy no me define el pasado, sino el llamado. No es una estadística, es un testimonio vivo del poder del Evangelio.
Hoy, a sus 46 años, Cleiton es pastor, predicador. Al mirar su historia, hay una sola palabra que lo define: gratitud. El camino no ha sido fácil, pero ha llegado hasta aquí no por méritos propios, sino por la gracia de Dios, su favor inmerecido. Gratitud a Dios, a la familia y a los amigos. En este nuevo año de vida, reafirma su decisión de dedicarla por completo a Él.
Fuente: Aepmp News




