El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, designó a la docente evangélica Judith Marín Morales como futura ministra de la Mujer y la Equidad de Género, cargo que asumirá el próximo 11 de marzo. Con 30 años, Marín se convertirá en la ministra más joven del gabinete. Su nombramiento marca un cambio de enfoque respecto de la actual administración, que se autodefinió como el primer «gobierno feminista» del país.
Formación académica y trayectoria política local.
Marín es docente de Castellano, titulada en la Universidad de Santiago de Chile, y también ha sido descrita como docente de Castellano y Filosofía. Entre los años 2021 y 2024 se desempeñó como concejala de la comuna de San Ramón, cargo al que accedió mientras militaba en Renovación Nacional, período en el que adquirió experiencia en trabajo territorial en el sector sur de Santiago.
Actualmente, Judith Marín se desempeña como secretaria general del Partido Social Cristiano, colectividad que respaldó a Kast desde la primera vuelta presidencial y que, con esta designación, obtiene un espacio estratégico dentro del Ejecutivo. La dirigente ha sido una de las figuras jóvenes más cercanas al presidente electo, participando activamente como vocera de campaña y acompañándolo en diversas actividades públicas.
Identidad religiosa y posicionamiento ideológico.
En el ámbito de la fe, Marín se identifica como evangélica y ha presidido la agrupación Jóvenes Cristianos Evangélicos en la Universidad de Santiago de Chile, además de ejercer labores pastorales junto a su esposo en una pequeña congregación. En declaraciones previas, ha subrayado la «defensa de nuestros valores y principios cristianos», posicionándose dentro de la derecha socialcristiana con un perfil confesional explícito.
Su perfil público se distingue por posturas conservadoras en asuntos de alto impacto social, entre ellas la oposición al aborto y el rechazo a lo que denomina «ideología de género». Durante su campaña al Congreso y en entrevistas posteriores, Marín ha cuestionado el enfoque adoptado por el Ministerio de la Mujer y ha señalado la necesidad de evaluar su funcionamiento y alcances.
Debate sobre la continuidad del Ministerio de la Mujer.
Consultada por el medio Puranoticia respecto de la eventual eliminación del Ministerio de la Mujer, la actual ministra designada señaló que se encontraba abierta a «evaluar» dicha posibilidad. En ese sentido, indicó que «en ocasiones, la fusión puede ser un concepto más adecuado que la eliminación», planteando la necesidad de reenfocar la institucionalidad y otorgarle la utilidad que corresponde. Asimismo, cuestionó «cuál es realmente su utilidad» y si «funciona de manera efectiva».
Su incorporación a la cartera ocurre en un contexto en el que Kast ha planteado la conformación de un «gobierno de emergencia», con énfasis en la seguridad, la reactivación económica y el control de la migración irregular, áreas en las que el Ministerio de la Mujer no aparece entre las prioridades estratégicas. En este marco, analistas advierten que el nombramiento podría reflejar un cambio de orientación, desplazando el foco desde una agenda feminista hacia una perspectiva más vinculada a la familia y a los valores tradicionales.
Reacciones políticas y proyección del nombramiento.
El anuncio ha suscitado reacciones significativas. Sectores de la oposición y organizaciones feministas han cuestionado la designación, calificándola como «una burla para las mujeres», y han advertido sobre eventuales retrocesos en los derechos de las mujeres y de las diversidades sexuales. Asimismo, recordaron antecedentes de confrontación, entre ellos intervenciones públicas en contra de iniciativas vinculadas al derecho al aborto.
Por su parte, Kast defendió la nominación al señalar que Judith Marín «cuenta con una amplia experiencia» y que su designación constituye «un motivo de orgullo». El mandatario electo ha procurado posicionar a su futura ministra como una dirigenta joven, con arraigo en los sectores populares y una trayectoria consistente con el ideario socialcristiano que inspira a su coalición.
Un escenario inédito para la cartera.
El nombramiento de una mujer cristiana al frente de este ministerio inaugura un escenario inédito, marcado tanto por oportunidades como por desafíos. Por un lado, se valora positivamente que una mujer de fe acceda a un cargo estratégico; por otro, se espera que sus convicciones bíblicas se reflejen en políticas públicas orientadas a la protección de la dignidad de todas las mujeres, sin imposición confesional, pero tampoco con la renuncia a los principios cristianos que inspiran su labor.
Fuente: Aepmp News




