Cristianos son agredidos por negarse a colaborar en una festividad católica de carácter tradicionalista, autoridades comunitarias de Pinar Salinas, municipio de Zinacantán, en la región de Los Altos de Chiapas, retuvieron y encarcelaron a once personas de fe cristiana el pasado viernes 16 de enero. Asimismo, las autoridades les exigieron el pago de una multa de 100 000 pesos como condición para su liberación.
Irrupción violenta durante un culto religioso.
De acuerdo con el testimonio de Antonio Vázquez Méndez, los hechos ocurrieron aproximadamente a las 11:00 horas, cuando autoridades de la comunidad, acompañadas por un grupo de personas indígenas conversas al cristianismo, irrumpieron en un domicilio particular donde se llevaba a cabo un culto familiar. Según relató Vázquez Méndez, los asistentes fueron sacados por la fuerza, agredidos físicamente por no colaborar y posteriormente trasladados a la cárcel comunitaria, donde permanecen privados de la libertad hasta el momento.
Antonio Vázquez Méndez denunció que acudieron a solicitar la intervención del gobierno del Estado ante una situación que calificó como injusta. Señaló que resulta inaceptable que, en pleno 2026, persistan actos de intolerancia religiosa, prácticas que consideró propias de décadas pasadas como los años setenta u ochenta.
Acuerdos incumplidos y represalias posteriores.
Tras una reunión de varias horas en la que participaron el presidente municipal de Zinacantán, José Pérez Martínez; el delegado de Gobierno de la región, Antonio Pérez Arias; y otras autoridades estatales, se alcanzó un acuerdo para la liberación de los evangélicos sin la imposición de multa alguna. No obstante, pese a haber permanecido dos días privados de la libertad, posteriormente se les suspendieron los servicios de agua potable y energía eléctrica en sus viviendas.
Las autoridades tradicionales del municipio han declinado proporcionar información respecto a las acusaciones de intolerancia religiosa en la región. Vázquez Méndez afirmó que esta situación no constituye un hecho aislado, sino que forma parte de un conflicto religioso de larga data, con antecedentes que se remontan al menos a 2010, cuando personas que optaron por cambiar de fe fueron objeto de agresiones físicas por no colaborar, detenciones arbitrarias y la suspensión de servicios básicos.
Años de exclusión y hostigamiento sistemático.
Desde hace casi cuatro años, varias familias evangélicas del paraje viven privadas de servicios básicos como el acceso al agua potable y a la energía eléctrica, así como del derecho a la educación para sus hijos. A esta situación se suman constantes amenazas de expulsión y de muerte. Cuando una familia decide cambiar de fe, es sometida a medidas de presión que incluyen encarcelamientos arbitrarios, la suspensión de servicios básicos y diversos actos de hostigamiento, con el objetivo de forzarla a retractarse.
Sin embargo, esta familia se ha mantenido firme en sus convicciones, lo que ha derivado en un incremento de la persecución. Vázquez Méndez subrayó que la exigencia de una multa económica carece de sustento legal, ya que los detenidos no han cometido ningún delito, y aseguró que, aunque las autoridades comunitarias intentan presentar el caso como un asunto no religioso, los hechos ocurrieron durante un acto de culto, lo que confirma que se trata de persecución por motivos de fe.
Llamado a la intervención del Estado y defensa de la libertad religiosa.
Hizo un llamado al gobierno estatal para que intervenga de manera inmediata, garantice la liberación de los once integrantes de la comunidad evangélica, ponga fin a la imposición de multas y a las detenciones arbitrarias, y asegure el respeto a la libertad religiosa, consagrada en los artículos 24 y 130 de la Constitución Política.
La comunidad evangélica en Chiapas y en todo México permanece firme en su compromiso de vivir y proclamar la fe, aun en medio de la adversidad. Las familias afectadas, aunque profundamente heridas, han dado un testimonio elocuente de perseverancia y esperanza, recordando que «la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza» (Romanos 5:3–4).
Fuente: Aepmp News




