Una adolescente cristiana de 14 años fue brutalmente torturada y despojada por completo de su cabello —su cabeza fue totalmente rapada— por la familia musulmana para la que trabajaba en Pakistán. El caso vuelve a poner en evidencia la difícil y persistente realidad de la persecución religiosa que enfrenta la minoría cristiana en el país.
Denuncias de abuso y humillación.
La joven, identificada como Zarnab Noor, trabajaba presuntamente como empleada doméstica para una familia musulmana. Sin embargo, de acuerdo con organizaciones de defensa de los derechos humanos, habría sido víctima de abusos físicos, humillaciones y tortura psicológica.
Videos y fotografías difundidos por la Samarita’s Fellowship Foundation muestran a la adolescente antes y después del ataque, evidenciando lesiones visibles en el rostro y el cuerpo, así como su cabello completamente rapado, un acto presentado como símbolo de humillación. Según el testimonio, los agresores le prohibieron gritar, la obligaron a permanecer en silencio durante el castigo y la amenazaron para impedir que denunciara a las autoridades.
Obstáculos legales y denuncia pública.
Tras varios días de maltrato, la familia redujo el castigo, pero mantuvo a la joven retenida y sin acceso a ayuda externa. Cuando la familia de Zarnab intentó intervenir, enfrentó obstáculos legales y sociales propios de un sistema donde las acusaciones de empleadores musulmanes suelen aceptarse sin cuestionamiento, mientras que las denuncias de cristianos son frecuentemente desestimadas.
La comunidad cristiana local y organizaciones misioneras han solicitado una investigación formal, afirmando que el hecho forma parte de un patrón de intimidación y violencia contra cristianos en Pakistán, especialmente contra mujeres y niñas. Señalan además que rapar públicamente a una mujer cristiana constituye un acto de humillación y dominación religiosa, destinado a reforzar la supuesta inferioridad de esta minoría.
Contexto de persecución y llamado internacional.
La persecución de cristianos en Pakistán incluye torturas, agresiones, encarcelamientos sin pruebas y acoso laboral y social, según organizaciones de derechos humanos. Muchos, como Zarnab, viven bajo la amenaza constante de la Ley de Blasfemia, utilizada con frecuencia para acusar, encarcelar e incluso condenar a muerte a miembros de esta minoría, aun sin pruebas sólidas.
Para organizaciones cristianas, el caso de Zarnab Noor es un llamado urgente a la oración y a la solidaridad internacional. Instan a las autoridades de Pakistán a investigar con imparcialidad y a proteger a las víctimas de violencia religiosa. También piden sensibilizar a la comunidad global sobre la vulnerabilidad de los cristianos en el país, donde las violaciones a la libertad religiosa son frecuentes. En medio del dolor, la familia de Zarnab mantiene su fe como testimonio de esperanza, confiando en que la verdad prevalecerá.
Fuente: Aepmp News




