El ex sacerdote Dilomar Fábio Rossi fue bautizado en las aguas por la Iglesia Asamblea de Dios en la ciudad de Joinville, en el estado de Santa Catarina. En una ceremonia cargada de emoción y simbolismo, Rossi dio un testimonio público de su fe en Jesucristo, marcando así un nuevo capítulo en su vida espiritual tras su conversión a la fe evangélica.
Un proceso de transformación espiritual.
El ex sacerdote vivió un proceso espiritual profundo que se extendió a lo largo de siete años, durante los cuales fue acompañado y evangelizado por el pastor Sérgio Melfior, líder de la Asamblea de Dios en Joinville. En ese tiempo, experimentó un cambio progresivo en sus convicciones y en su forma de entender la fe, lo que lo llevó a replantear su vocación religiosa.
Finalmente, el ex sacerdote tomó la decisión de dejar la Iglesia Católica para seguir lo que describió como un llamado personal de Cristo. Según compartió la iglesia en una publicación de Instagram, esta determinación se produjo tras casi tres décadas de ejercicio sacerdotal, marcando un giro significativo en su vida: «Después de casi treinta años, dejó el sacerdocio por amor a Cristo».
Siete años que transformaron su fe.
Fábio fue discípulo del pastor Joary Jossué Carlesso, quien acompañó de cerca su caminar espiritual y su crecimiento en la fe. El pasado 5 de abril, Fábio dio un paso trascendental en su vida al recibir el bautismo, testimonio público de su decisión de seguir a Cristo y de su transformación interior.
El bautismo del hermano Fábio nos recuerda que no existen límites para la obra de Dios. Él sigue actuando con poder, tocando corazones, transformando historias y restaurando vidas. Cada testimonio como este es una muestra viva de su gracia y misericordia, que alcanza a todos sin excepción.
Una celebración de fe y nuevos comienzos.
Además de Fábio, otras 122 personas recién convertidas fueron bautizadas en la más reciente ceremonia celebrada en AD Joinville, en un ambiente marcado por la emoción, la esperanza y el compromiso espiritual. Cada uno de los que descendió a las aguas lo hizo llevando consigo una historia única, llena de decisiones trascendentales, luchas personales y anhelos de renovación.
«Cada persona que descendió al agua llevaba consigo una historia: decisiones, nuevos comienzos y la comprensión de que la fe en Jesús no se limita a las palabras, sino que se traduce en acciones», Mateo 28:19 «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.»
Fuente: Aepmp News




