El Pastor se dedica horas estudiando las Escrituras, preparando sermones y lecciones espirituales. Requiere tiempo, esfuerzo mental y conocimiento. Atienden las necesidades de su congregación, incluyendo visitas a hogares, hospitales y consejería. Esto requiere disponibilidad y capacidad para brindar apoyo. Ofician ceremonias como bautizos, bodas y funerales que requieren preparación y apoyo emocional a las familias.
El trabajo ministerial.
Trabaja para fortalecer a la iglesia y fomentar los valores espirituales y morales entre los miembros. Muchos Pastores trabajan tiempo extra sin remuneración para atender situaciones especiales. El trabajo de pastor, es digno y valioso. Implica brindar apoyo espiritual, orientación moral y consuelo, especialmente en momentos difíciles. Sin duda requiere preparación, esfuerzo y dedicación. El trabajo ministerial de Pastor es tan legítimo y valioso como cualquier otro trabajo.
El Pastor normalmente se ocupan de tareas de gestión y organización de una iglesia, al igual que un administrador de una empresa. Sin embargo, su trabajo también incluye un componente espiritual y de liderazgo Pastoral. Las finanzas de una iglesia, al igual que las de una empresa, requieren habilidad, planeamiento y gestión prudente. Pero un Pastor gestiona esos recursos para alcanzar objetivos espirituales, no lucrativos.
El Pastor merece respeto.
Es incorrecto menospreciar o subestimar el trabajo de un pastor sugiriendo que «no trabaja». Reconocer la nobleza y unicidad de su labor, aunque no sea remunerada materialmente. El trabajo de un Pastor es valioso y necesario. Ayudan a guiar espiritualmente a las personas, traer consuelo a los que sufren y compartir un mensaje importante de esperanza y amor.
El Pastor merece respeto por su trabajo valioso. Obedeced a vuestros Pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso. Hebreos 13:17.
Fuente: Aepmp News




